21 marzo 2013

Tecnología para optimizar los descartes de la pesca




Los descartes son una práctica común en pesquería que consiste en devolver al mar los peces que no interesan, una vez muertos. Esta actividad generara desequilibrios tróficos en los ecosistemas, puesto que el decrecimiento de juveniles pone en riesgo la viabilidad y sostenibilidad de la pesquería, y propicia la aparición de especies depredadoras oportunistas. Los restos que se acumulan en el fondo pueden también producir problemas de presencia de oxígeno, al generar anaerobios que matan todo lo que hay a su alrededor.

Desde el punto de vista económico, se llevan a cabo por la limitación de tallas mínimas para la venta y el total admisible de capturas (TAC), y porque el espacio del buque es limitado y se escoge el pescado según tamaño, calidad y especie.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que a través del Grupo de Ingeniería de Procesos del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) ha liderado el proyecto FAROS, se ha centrado en la búsqueda de sistemas que contribuyan a la minimización y gestión eficaz de estos descartes pesqueros.

“Los sistemas que hemos creado permiten conocer en tiempo real lo que está pescando la flota, y también alimentar patrones de predicción basados en modelos matemáticos para definir zonas donde hay mayor o menor probabilidad de obtener descartes. Si un pescador ve zonas donde hay muchos descartes, no va a ir a ellas”, declara a SINC Luis Taboada, que participa en el proyecto FAROS como miembro del Grupo de Ingeniería de Procesos del IIM.

Durante los tres años de duración del proyecto, el equipo ha tratado de definir una red de gestión eficiente de los descartes que conecte en tiempo real a los diferentes actores implicados en la actividad pesquera, optimizando las sinergias entre ellos.

Además, ha establecido una radiografía actual de la composición de la captura de las flotas portuguesas y españolas que operan en zonas de Gran Sol y litoral, con el fin último de identificar el número de no deseadas que deben ser reducidos, como es el caso de especies comerciales –jurel, lirio, etc.–, así como otras menos conocidas en nuestros mercados “como las holoturias y crustáceos que podrían ser valorizados para diversos usos”, añaden los expertos. España es la primera potencia pesquera de la UE, con 10.200 barcos.

Tecnología al servicio de la pesquería

Tres son los métodos enfocados a optimizar los descartes en la pesca. Por un lado, el sistema basado en visión artificial BEOS (siglas de Biomass Estimator Optical System), para la caracterización –identificación y cuantificación– del descarte a bordo y en tiempo real. Integra tecnologías de visión, procesamiento de información óptica y extracción de características de los individuos.

El sistema Red Box envía a tierra en tiempo real los datos obtenidos durante la actividad pesquera y que puede ser actualmente descargado a través de la página web del proyecto.

Por último, Management Geoportal Network, basado en sistemas de información geográfica y en modelos de predicción, constituye un entorno virtual que conecta en tiempo real industrias extractivas y de procesado y valorización a fin de generar valor añadido a los descartes de pesca.

Más información en la web de FAROS .

Fuente: SINC