05 febrero 2013

Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento para una ecóloga marina




El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación ha sido concedido en su quinta edición a la ecóloga marina estadounidense Jane Lubchenco por su trabajo experimental, que ha llevado a la comprensión de los ecosistemas marinos costeros y ha sentado las bases científicas para el diseño de reservas marinas.

Lubchenco, según el acta del jurado, “ha liderado el diseño de reservas marinas a partir de principios fundamentales en la ciencia ecológica. Su contribución estableció un marco científico para definir los lugares idóneos, tamaño y cobertura de las redes de reservas marinas, que incorpora su experiencia aplicando principios científicos a las políticas públicas”.

El jurado ha destacado que Lubchenco “tuvo la habilidad de convertir los resultados de sus experimentos en un cuerpo conceptual, de conocimiento, trasladable al diseño de las reservas marinas”. La aplicación de dicho cuerpo conceptual ha permitido construir una conservación más informada y alcanzar conclusiones de gran interés práctico, entre ellas, demostrar “que no hace falta proteger toda la superficie marina para hacerlo de forma eficaz”. Sus investigaciones han mostrado que la clave está en establecer redes de áreas protegidas de diverso tamaño e interconectadas.

“Mi trabajo científico ha estado centrado en entender cómo funcionan los ecosistemas costeros, cómo están cambiando y cómo podemos gestionar nuestra actividad de forma que ayudemos a los océanos y las costas”, resumía ayer, vía telefónica, la propia Lubchenco. Sobre su método de investigación ha explicado: “Mi forma de trabajo se ha basado en comprobar mis ideas con experimentos para así entender de verdad cómo funcionan los ecosistemas marinos. He trabajado con estrellas marinas, caracoles y distintos peces para entender qué papel juegan a la hora de mantener la salud de los ecosistemas.”

Repercusión sobre la pesquería

Como señala el acta de concesión del premio, “Lubchenco mostró, a través de sus experimentos, que la estructura y la función de los ecosistemas costeros está controlada por los efectos conjuntos de los nutrientes, la luz, la temperatura y los herbívoros. Con su contribución ha demostrado que los afloramientos costeros afectan tanto a los procesos que van de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba en la cadena trófica”.

Es una aportación con implicaciones que van mucho más allá del conocimiento básico, porque contribuye a entender el fenómeno biológico de los ‘afloramientos’, en los que los nutrientes emergen del fondo marino hacia las aguas superficiales y generan áreas ricas en pesca. Los afloramientos explican la existencia de muchas de las pesquerías más importantes del planeta: “La perspectiva de la profesora Lubchenco sobre los procesos ecológicos han sido determinantes para comprender que el vínculo entre estos ecosistemas, el clima marino y las perturbaciones ecológicas es clave para la conservación de las pesquerías a largo plazo”.

Precisamente la atención a los recursos pesqueros ha sido una de sus principales labores como directora de la Administración Nacional de la Atmósfera y el Océano (NOAA), cargo que desempeña desde 2009, tras ser nombrada por el presidente Barack Obama, y que abandonará a petición propia el próximo 27 de febrero. “Hemos hecho grandes avances para acabar con la sobrepesca en aguas estadounidenses y hemos trabajado con colegas en otros países, también de la Unión Europea, para conseguir que esta sea una actividad sostenible. Si queremos comer pescado y que los pescadores continúen teniendo trabajo, debemos comenzar a pescar ya de forma responsable”.

Lubchenco es una firme defensora de la necesidad de colaboración científica a nivel global. De hecho, en su campo, el trabajo conjunto con científicos de otras partes del mundo ha sido de gran ayuda. “Esto nos da oportunidad de comparar los sistemas ecosistemas costeros de diferentes lugares y al hacerlo hemos aprendido cuáles son las claves para tener un océano sano. La biodiversidad es esencial para estos ecosistemas”, dice Lubchenco. Este conocimiento es especialmente importante para comprender las consecuencias que tienen realidades como la sobrepesca, la acidificación de los océanos, o el cambio climático. “Estamos intentando entender cómo mantener nuestros océanos sanos ante todos estos factores”, ha sintetizado.

Lubchenco fue promotora y participa en la Asociación para el Estudio Interdisciplinario de los Mares Costeros (PISCO por sus siglas en inglés), que es un consorcio de científicos y académicos de varias universidades -Oregon State University; University of California en Santa Barbara; University of California en Santa Cruz y Stanford University-, que se dedica a impulsar el conocimiento de los ecosistemas marinos y costeros, y a divulgarlo.

Lubchenco destaca, además, por ser una gran comunicadora y por defender la necesidad de que la ciencia y la sociedad no sean compartimentos estancos. “Los científicos necesitamos aprender a hablar de ciencia de una forma que sea comprensible y relevante para los grandes problemas del mundo. Hay muchos aspectos apasionantes en la ciencia. Compartir esa pasión y la importancia que el nuevo conocimiento tiene a la hora de resolver problemas del mundo real es algo que los científicos no deben dejar de hacer”.