25 septiembre 2012

Reconstruyen la laguna del Bajo Segura de hace 4000 años




Mediante técnicas geomorfológicas, sedimentológicas, micropaleontológicas y métodos de cronoestratigrafía, la Dra. Ana Blázquez, investigadora del Instituto de Medio Ambiente y Ciencia Marina (IMEDMAR) de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” y especializada en estudios paleogeográficos y paleoambientales en ámbitos litorales y marinos, ha reconstruido la laguna que ocupó la cuenca del Bajo Segura hace 4.000 años, “Su extensión era siete veces mayor que la de la actual Albufera de Valencia”, ha expuesto la Dra. Blázquez.

La reconstrucción forma parte de un artículo de investigación sobre el papel del hombre en los cambios en el paisaje de la cuenca del Bajo Segura que ha sido publicado recientemente, en colaboración con Carlos Ferrer, del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia por la revista científica especializada ‘Catena’, del Science Journal Citation Index.

A partir de yacimientos arqueológicos de distintas edades diseminados por la cuenca, los autores han reproducido la paleogeografía de la laguna durante la Edad del Bronce, la Época Ibérica (situada entre el 550 y el 206 a.C.), la Época Romana y la Edad Media.

Entre otros factores, las relaciones de comunicación entre los distintos poblados coetáneos han permitido a los autores del artículo científico inferir el uso del territorio en cada época y, con ello, la forma de la laguna.

Según las conclusiones señaladas por la Dra. Blázquez y Ferrer en su estudio, el tamaño de la extensa laguna comenzó a reducirse a lo largo de la Edad del Bronce a causa “de una mayor presencia de aportes aluviales”. Es en la época señalada cuando se instaló en el Mediterráneo occidental el clima característico de la actualidad. “Ello permitió que llegase un número superior de sedimentos a las zonas topográficas más bajas y se rellenasen de forma natural”, ha aseverado la Dra. Blázquez.

De la investigación realizada por la geógrafa física del IMEDMAR se ha desprendido que el mayor impacto causado por el ser humano en la zona del Bajo Segura se produjo durante los siglos XVIII y XIX. En dicho periodo histórico se ejecutaron planes nacionales de desecamiento de las zonas húmedas a través de obras de saneamiento; estas perseguían un doble fin: ganar tierras para su explotación agrícola y evitar la propagación de enfermedades infecciosas, típicas de áreas pantanosas y sus proximidades”.

Como herencia de aquel “gran espacio húmedo” quedan en la actualidad las Salinas de Santa Pola y el Hondo de Elx-Crevillent, declarados hoy parques naturales de la Comunidad Valenciana.

La investigación que ha dado pie a la elaboración del artículo publicado en ‘Catena’ ha sido parcialmente financiada por la Generalitat Valenciana y la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, a través del Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación.

Fuente: UCV