15 mayo 2011

El destino del antiguo laboratorio de la Base Antártica Española

El antiguo laboratorio de la Base Antártica Española llegó a Barcelona el pasado 11 de mayo. La vieja base antártica Juan Carlos I será desguazada para proceder a la construcción de una nueva instalación más amplia, moderna y sostenible, pero uno de sus módulos, el histórico laboratorio, será amnistiado y reconvertido en pieza de museo.

El parque de la Ciutadella es una de las ubicaciones más probables, pero el lugar definitivo aún no se ha decidido.

El ICM y el Zoo de Barcelona firman un convenio para reconvertir en pieza de museo uno de los módulos de la vieja base antártica Juan Carlos I, que está siendo substituida por una nueva instalación más amplia, moderna y sostenible.

El antiguo módulo, el histórico y único laboratorio en la base antártica española durante los años 80, se encuentra durante estos días en el puerto barcelonés y será restaurado porque el público pueda visitarlo a partir del año que viene. El objetivo del módulo será la divulgación de la ciencia que se desarrolla al continente blanco y al mismo tiempo un homenaje para los centenares de investigadores que han pasado por la instalación desde su inauguración el 1988.

El laboratorio, que actualmente presenta un aspecto deteriorado debido a las tres décadas de funcionamiento y de un traslado laborioso que ha tardado más de un año, conserva en el interior el mobiliario original y el aspecto de una cocina de hace tres décadas. La idea es recuperar material científico de la época, como matraces y pipetas, para decorar el interior.

El módulo ha tardado más de un año en llegar a Barcelona por problemas con los permisos en Argentina, que es donde hizo la primera escala tras salir de la isla Livingston, emplazamiento de la base antártica.

Durante el acto de entrega del módulo, fueron presentes el director del ICM, Albert Palanques, Josefina Castellví, pionera de la base antártica y directora del ICM entre los años 1989 y 1994, Josep Maria Gili, profesor de investigación del CSIC que lleva más de 10 años con proyectos de investigaciones en la Antártida, Miguel Angel Ojeda y Jordi Sorribas, de la Unidad de Tecnología Marina, que se encarga de la gestión de la base.

El objetivo del módulo será la divulgación de la ciencia que se desarrolla en el continente blanco, que parece muy local pero tiene repercusiones planetarias, aunque al mismo tiempo es un homenaje para los centenares de investigadores que han pasado por la instalación desde su inauguración en 1988. «Esperamos que los visitantes puedan hacerse una idea de las dificultades que encuentran los científicos que trabajan en la Antártida», dice Albert Palanques, director del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM), dependiente del CSIC. «Y eso que las condiciones de trabajo han cambiado mucho desde que yo llegué», rememora Josefina Castellví, que fue la pionera de la base y su directora entre 1989 y 1994. La primera vez que pisó la Antártida pernoctó en tienda de campaña.

Fuente: CMIMA y foto Josep Maria Gili