16 septiembre 2011

El número de zonas costeras «muertas» crece un 5% cada año por la acción humana




Dos de cada tres especies de organismos marinos verían reducida su población a la mitad con caídas de la concentración de oxígeno por encima de los 2 milígramos de oxígeno por litro.

El número de zonas costeras «muertas», que son aquellas que pierden gran parte de los recursos vivos por la caída en la concentración de oxígeno en las aguas marinas (fenómeno conocido como hipoxia), ha aumentado un cinco por ciento anual debido a los efectos de la acción humana, según la investigación hecha por la doctora Raquel Vaquer en el marco de su tesis doctoral, Changes in coastal marine dissolved oxygen due to anthropogenic disturbances and consequences for marine life. El trabajo lo ha dirigido el doctor Carlos Duarte. Esta tesis también pone de manifiesto que el incremento de las perturbaciones humanas en los ecosistemas costeros durante el último siglo pone en peligro el funcionamiento de estos ecosistemas y su biodiversidad. El aumento del aporte de nutrientes a las costas (fenómeno conocido como eutrofización), que es consecuencia de esta acción humana, y el calentamiento global son las dos presiones que afectan con más incidencia a los sistemas costeros.

Propuesta de una nueva definición de hipoxia

Una zona hipóxica es una zona que registra niveles insuficientes de oxígeno para sustentar la vida marina. Durante la década de 1980 la comunidad científica fijó como zonas hipóxicas las zonas que registraban niveles inferiores a los 2 milígramos de oxígeno por litro (mg O2/l). Según el estudio realizado por la doctora Vaquer, casi la mitad de los organismos marinos se ven seriamente afectados por la reducción de oxígeno en aguas que se encuentran por encima de este valor. Por eso, la doctora Vaquer propone en su tesis aumentar el umbral actual a partir del cual se considera una zona como hipóxica, con el objetivo de proteger de manera efectiva la biodiversidad marina. Propone fijar el umbral en los 3,5 mg O2/l, en lugar de los 2 mg O2/l tradicionales. Así, se considerarían zonas hipóxicas las zonas con un contenido en oxígeno inferior a los 3,5 mg O2/l, lo que haría aumentar de manera considerable la cantidad de zonas consideradas como hipóxicas.

Consecuencias para la biodiversidad marina

Los organismos necesitan más oxígeno para vivir cuando aumentan las temperaturas y, a la vez, los océanos pierden oxígeno al calentarse. Por eso, si tenemos en cuenta que: 1) el calentamiento global hará disminuir todavía más la concentración de oxígeno disuelto, y 2) aumentarán los requerimientos de oxígeno para los organismos, las consecuencias pueden ser catastróficas para la biodiversidad marina.

La tesis también demuestra que el tiempo de supervivencia de los organismos expuestos a bajas concentraciones de oxígeno se reduce en un 74%, y la cantidad de oxígeno que necesitan para sobrevivir aumenta un 16% cuando los organismos marinos se exponen a temperaturas más elevadas. Si sigue el ritmo actual de calentamiento y de emisiones a la atmósfera, se prevé que el tiempo de supervivencia de los organismos marinos expuestos a hipoxia se reduzca en un 36% a final del siglo XXI, y que la cantidad de oxígeno necesario para sobrevivir aumente un 25%.

En cuanto a la mortalidad, dos de cada tres especies de organismos marinos verían reducida su población a la mitad con caídas de la concentración de oxígeno por encima de los 2 milígramos de oxígeno por litro. Estos porcentajes suponen un riesgo de colapso de la biodiversidad marina mucho más elevado de lo que la comunidad científica creía hasta ahora. En esta dirección, la doctora Vaquer señala la hipoxia como la principal amenaza para la biodiversidad marina.